Manitas de Cerdo en Salsa
Porciones / número de personas: 4
Tiempo de Preparación: 25 minutos
Tiempo de cocción: 120 minutos
Categoría: Carnes
Ingredientes para preparar Manitas de Cerdo en Salsa
1.6 kg manitas de cerdo troceadas (4 unidades)
300 g cebolla (1 unidad grande)
120 g pimiento verde (1 unidad)
400 g tomate maduro rallado o triturado (2 unidades medianas; aprox. 1 2/3 tazas)
6 dientes de ajo (6 unidades)
150 ml vino blanco (2/3 taza)
500 ml caldo de carne o agua (2 tazas)
60 ml aceite de oliva virgen extra (4 cucharadas)
15 ml vinagre (1 cucharada)
2 hojas de laurel (2 unidades)
5 g pimentón dulce (1 cucharadita)
2 g pimentón picante o 1 guindilla (1/2 cucharadita)
12 g sal (2 cucharaditas)
1 g pimienta negra molida (1/4 cucharadita)
8 g harina o maicena, opcional para ligar (1 cucharada)
10 g perejil fresco picado (2 cucharadas)
Cómo preparar Manitas de Cerdo en Salsa
Gelatinosas, melosas y con una salsa que pide pan: así son las manitas de cerdo en salsa, un clásico de las barras y de las casas con tradición. Esta receta convierte un corte humilde en un festín lleno de sabor, gracias a una cocción paciente y a un sofrito aromático que lo eleva todo. Perfectas para un domingo sin prisas o para un guiso que mejora al día siguiente, su textura sedosa y su intenso fondo cautivan desde el primer bocado. Con algunos trucos para limpiarlas bien y ligar la salsa, lograrás un plato redondo que reúne a todos en la mesa.
1. Limpieza previa: repasa las manitas con un soplete o llama de cocina para eliminar pelillos. Lávalas a fondo bajo el grifo.
2. Desodorizado: coloca las manitas en una olla con agua fría y 15 ml de vinagre (1 cucharada). Lleva a hervor 5 minutos, escurre y enjuaga. Esto elimina impurezas y olores.
Cómo preparar Manitas de Cerdo en Salsa
Gelatinosas, melosas y con una salsa que pide pan: así son las manitas de cerdo en salsa, un clásico de las barras y de las casas con tradición. Esta receta convierte un corte humilde en un festín lleno de sabor, gracias a una cocción paciente y a un sofrito aromático que lo eleva todo. Perfectas para un domingo sin prisas o para un guiso que mejora al día siguiente, su textura sedosa y su intenso fondo cautivan desde el primer bocado. Con algunos trucos para limpiarlas bien y ligar la salsa, lograrás un plato redondo que reúne a todos en la mesa.
1. Limpieza previa: repasa las manitas con un soplete o llama de cocina para eliminar pelillos. Lávalas a fondo bajo el grifo.
2. Desodorizado: coloca las manitas en una olla con agua fría y 15 ml de vinagre (1 cucharada). Lleva a hervor 5 minutos, escurre y enjuaga. Esto elimina impurezas y olores.
4. Reserva el caldo: cuela y reserva 300–400 ml del líquido de cocción; aporta gelatina natural para la salsa. Deja templar las manitas para manipularlas sin quemarte.
5. Sofrito: en una cazuela amplia calienta el aceite. Pocha la cebolla y el pimiento picados finos con una pizca de sal, a fuego medio-bajo, 10–12 minutos hasta transparentes.
6. Aromáticos: añade los ajos picados y cocina 1–2 minutos. Incorpora el pimentón dulce y el picante, remueve 10 segundos fuera del fuego para que no se queme.
7. Tomate y vino: agrega el tomate rallado, vuelve al fuego y reduce 6–8 minutos hasta que pierda agua. Vierte el vino blanco y deja evaporar el alcohol 2–3 minutos.
8. Salsa base: incorpora el caldo reservado y la otra hoja de laurel. Cocina a fuego medio 10 minutos para que se integre el sabor. Ajusta de sal y pimienta.
9. Ligar (opcional): si deseas una salsa más napante, disuelve la harina/maicena en 30 ml de agua fría (2 cucharadas), añade en hilo y cuece 2 minutos, o tritura parte del sofrito con caldo para espesar sin harinas.
10. Guiso final: introduce las manitas en la salsa con cuidado. Cocina 15–20 minutos a fuego suave, moviendo la cazuela en vaivén para que la gelatina ligue de forma natural.
11. Textura y deshuesado: si prefieres comerlas a trozos sin hueso, deja templar, deshuesa con paciencia y devuelve la carne a la salsa 5 minutos. Quedará melosa y uniforme.
12. Reposo clave: apaga el fuego y deja reposar 10 minutos (o mejor, de un día para otro en la nevera). La salsa tomará cuerpo y el sabor se redondeará.
13. Acabado: espolvorea perejil picado y sirve muy caliente con pan crujiente o patatas cocidas. Mantén un hervor suave para evitar que la salsa se agarre.
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