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Guiso de Costillas con Patatas

 Guiso de Costillas con Patatas


Porciones / número de personas: 4
Tiempo de Preparación: 20 minutos
Tiempo de cocción: 90 minutos
Categoría:  Carnes

Ingredientes para preparar Guiso de Costillas con Patatas

1.0 kg de  costillas de cerdo troceadas (aprox. 8–10 unidades)
800 g de patatas (5 unidades medianas)
200 g de cebolla (1 unidad grande)
150 g de pimiento rojo (1 unidad mediana)
150 g de zanahoria (2 unidades medianas)
200 g de tomate triturado (1 taza)
4 dientes de  ajo (4 unidades)
2 hojas de laurel (2 unidades)
10 g de pimentón dulce (2 cucharaditas)
150 ml de vino blanco (2/3 taza)
1.0 l de caldo de carne o agua caliente (4 tazas)
45 ml de aceite de oliva (3 cucharadas)
10 g de sal fina (1 3/4 cucharaditas), al gusto
2 g de pimienta negra molida (1/2 cucharadita)
10 g de perejil fresco picado (2 cucharadas)
1 guindilla opcional (1 unidad pequeña)
150 g de guisantes opcionales (1 taza)

Cómo preparar Guiso de Costillas con Patatas

Este guiso de costillas con patatas es puro consuelo casero: carne tierna que se desprende del hueso, patatas que engordan el caldo y un sofrito aromático que lo llena todo de sabor. Es un plato humilde y rotundo, perfecto para días frescos o para reunir a la familia alrededor de la mesa. La clave está en sellar bien las costillas, chascar las patatas para espesar de forma natural y dejar que el chup‑chup haga su magia. Con ingredientes sencillos y técnicas básicas, conseguirás un fondo sabroso y una salsa melosa que pide pan. Si te organizas, se prepara con calma y se disfruta aún más al día siguiente.

1. Seca las costillas con papel y salpimiéntalas. Calienta una cazuela amplia con el aceite a fuego medio‑alto y dóralas 6–8 minutos, en tandas si es necesario. Dorar bien concentra sabor y evita que se cuezan en sus jugos.

2. Baja a fuego medio. Añade la cebolla, el pimiento y la zanahoria picados finos, con una pizca de sal. Sofríe 8–10 minutos hasta que estén tiernos y brillantes, removiendo para arrastrar el fondo dorado de la carne.

3. Incorpora el ajo picado y cocina 1 minuto. Añade el pimentón, remueve 10–15 segundos fuera del fuego para que no se queme, y agrega el tomate triturado. Cocina 5–7 minutos hasta que el tomate pierda crudeza y el sofrito esté espeso.

4. Vierte el vino blanco y desglasa, rascando el fondo. Deja reducir 2–3 minutos hasta que casi se evapore el alcohol y quede siruposo.

5. Devuelve las costillas a la cazuela con el laurel (y la guindilla si la usas). Cubre con el caldo caliente hasta apenas cubrir. Lleva a ebullición suave, desespuma y cocina a fuego lento 45–60 minutos, tapado a medias, hasta que la carne esté tierna. (En olla a presión: 20–25 minutos desde que sube la válvula).

6. Mientras, pela las patatas y cháscalas en trozos de bocado: introducir el cuchillo y romper; así liberan almidón y engordan el caldo de forma natural. Sala ligeramente las patatas.

7. Añade las patatas (y los guisantes si usas). Ajusta de líquido para que queden semisumergidas. Cocina a fuego medio‑suave 20–25 minutos hasta que estén tiernas y el caldo haya espesado. Rectifica de sal y pimienta.

8. Si la salsa queda muy líquida, machaca 2–3 trozos de patata en el propio guiso y mezcla. Si queda espesa, añade un poco de caldo o agua caliente. Retira el laurel.

9. Apaga el fuego y deja reposar 5–10 minutos. Espolvorea con perejil picado antes de servir. Acompaña con pan y, si preparas con antelación, recalienta suavemente: los sabores se asientan y mejora al día siguiente.

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